Su historia
Jacob tenía doce hijos, y a José lo quería de un modo especial, porque había nacido cuando Jacob ya era viejito. Le regaló una túnica preciosa de muchos colores. José también tenía sueños: en uno, los manojos de trigo de sus hermanos se inclinaban ante el suyo; en otro, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. Sus hermanos mayores sentían celos.
Un día José fue a buscar a sus hermanos, que cuidaban las ovejas. Cuando lo vieron llegar con su túnica brillante, sus corazones se endurecieron. Le quitaron la túnica, lo bajaron a un pozo seco y vacío, y lo vendieron a unos comerciantes que iban rumbo a Egipto. Lejos de casa, José trabajó mucho y fue honrado, y aun en la cárcel, por algo que no había hecho, siguió confiando en Dios.
Cuando el Faraón, el rey de Egipto, soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas, José dijo que Dios daría la respuesta: vendrían siete años buenos y después siete años de hambre. El Faraón lo puso a cargo de todo Egipto, y José llenó los graneros de trigo. Cuando llegaron los años de hambre, sus hermanos vinieron a comprar comida y se inclinaron ante él, como en su sueño. José podía haberse enojado. Pero lloró, les dijo «Yo soy José» y los perdonó, y toda la familia estuvo junta otra vez.



