Su historia
Era primavera, y mucha gente subía a Jerusalén para la gran fiesta de la Pascua. Cerca del Monte de los Olivos, Jesús envió adelante a dos de sus discípulos a un pueblito. Allí encontrarían una burrita atada, con su burrito pequeño al lado, y si alguien les preguntaba, debían decir que el Señor los necesitaba. Todo fue tal como Jesús había dicho.
Los discípulos pusieron sus mantos sobre el burrito, y Jesús se sentó encima. Mucho tiempo antes, un profeta había anunciado que el rey de Jerusalén llegaría manso y humilde, montado en un burrito, no en un gran caballo de guerra. Mientras Jesús bajaba por la colina, una enorme multitud tendió sus mantos en el camino, como una alfombra para un rey. Otros cortaban ramas de los árboles, y San Juan nos cuenta que eran palmas.
Todos cantaban y gritaban: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!». Toda la ciudad preguntaba quién era, y la gente respondía que era Jesús, el profeta de Nazaret. En el templo hasta los niños cantaban ¡Hosanna!, y Jesús se alegró de oírlos. Ese día empezó la Semana Santa, la semana más especial del año, que nos lleva hasta la Pascua.



