Su historia
Una tarde, después de un largo día enseñando junto al lago, Jesús les dijo a sus amigos que cruzaran a la otra orilla. Subieron a una barquita de madera y se pusieron en camino sobre el agua tranquila. Jesús estaba tan cansado que se recostó en la parte de atrás de la barca, apoyó la cabeza en un cojín y se quedó profundamente dormido.
De pronto empezó a soplar el viento. Grandes olas salpicaban por los lados, el cielo se puso oscuro y la barca se empezó a llenar de agua. Hasta los pescadores que había entre los apóstoles tenían miedo. Corrieron hacia Jesús, lo despertaron y le preguntaron si no le importaba que estuvieran en peligro. Sabían que él era quien podía ayudarlos.
Jesús se puso de pie, tranquilo y sin miedo, y le habló al viento y al mar: les mandó callar y quedarse quietos. De inmediato el viento se detuvo, y el agua quedó lisa como un espejo. Jesús les preguntó a sus amigos por qué habían tenido tanto miedo. Llenos de asombro, se decían unos a otros quién sería este, que hasta el viento y el mar le obedecen. Es el Hijo de Dios, que hizo el viento y el mar.



