Su historia
A María le faltaba muy poco para tener a su bebé, el Hijo de Dios. Entonces llegó una orden del emperador de Roma: todos tenían que ir al pueblo de su familia para inscribirse. José era de la familia del rey David, así que tenía que ir a Belén.
Belén estaba lejos, a unos 150 kilómetros de Nazaret. María y José empacaron lo necesario y se pusieron en camino por caminos polvorientos, entre cerros y campos. Las pinturas antiguas muestran a María en un burrito y a José caminando a su lado. Cada noche descansaban, y cada mañana seguían caminando, confiando en Dios.
Cuando por fin llegaron a Belén, el pueblo estaba lleno de gente, y no había lugar para ellos en la posada. Así que María acostó a su recién nacido, Jesús, en un pesebre, donde comían los animales. El Salvador del mundo nació en un lugar pequeño y sencillo.



