Ángel de la guarda
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería. Amén.
Una oración tradicional católica. Jesús dijo que los ángeles de los niños «ven siempre el rostro de mi Padre» (Mateo 18,10).




