Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
El Gloria al Padre es una oración corta de alabanza a la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los católicos la rezamos al final de cada misterio del Rosario, y es de las primeras oraciones que un niño pequeño aprende de memoria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Tú dices la primera parte y tu hijo responde desde «Como era en el principio».
Muchos católicos inclinan la cabeza en la primera parte, para honrar a la Trinidad. A los pequeños les encanta tener un gesto que hacer.
Cuando pase algo bueno, recen juntos un Gloria. Así aprenden que alabar a Dios es para todos los días, no solo antes de dormir.
No palabra por palabra. Es una oración muy antigua de la Iglesia que alaba a las tres Personas que Jesús nombró en Mateo 28,19: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Quiere decir para siempre. La gloria de Dios no tuvo principio y nunca va a terminar.